jueves, julio 25

Argumentación de la Senadora Moreira ante la presentación del Proyecto de Ley de Acciones Afirmativas para Afrodescendientes en Uruguay


Organización Social Salvador

Nota: Brasil

Por: Edson Lopes Cardoso
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En los institutos de investigación de la opinión de los electores, las variables a considerar en la búsqueda de la presidencia son la educación, los ingresos, municipio, región, sexo y edad.¿Cómo justificar la ausencia de color / raza variable?

El color no interfiere, el color no importa - establecida a raíz de que el color del votante no significa nada? Me acordé de una dedicación Cora Coralina en un libro de poemas que he adquirido en su casa, en Goiás Velho, en 1980. Me uní a la misma hora que llegó a bombo y platillo un grupo de turistas más interesados ​​en las fotos que en los poemas, y me mantuve alejado lo suficiente como para dejar en claro que no tenía nada que ver con el grupo. Salí a la calle y corrió sólo leí la dedicatoria Cora Coralina: "Para el amigo que hablaba muy en su silencio."

La ausencia de color en las encuestas parece que estos silencios cargados de significado.Debemos tener más atención en el proceso por el cual el color con el tiempo desaparece la investigación, que de este modo destacar, por ejemplo, falta de pertinencia sociológica de las distinciones raciales.
Se puede especular, por ejemplo, distinguir entre las variables brasileños hay un tipo capaz de oponerse indeseable.Profundamente indeseable. Eso puede "introducir divisiones peligrosas."

"Enter" significa considerar y admitir una realidad en la historia que la distinción no existe o no es significativo. Pregunte acerca del color es conseguir el deseado. Parece que es probable que se oponen, por separado, ya que la investigación no deseable ningún otro rasgo (ingreso, género, edad, educación, región).

He mencionado en otra parte una línea de Rubén Ricupero, en un seminario celebrado en la Cámara de Diputados en 1986 sobre las relaciones entre Brasil y África. El tema de la raza, dijo, es un tema complejo y que nos divide como ningún otro, pero tenemos que hacerle frente.

Las encuestas no quieren enfrentar, por lo tanto, un tema que nos divide como ningún otro. Usted ve que es muy diferente "no enfrentar lo que nos divide" a "introducir lo que nos divide". Por lo tanto, parece legítimo preguntarse si la dimensión nacional de la realidad para ocultar cuando las encuestas en silencio en la distinción de importancia histórica - tan importantes hasta el punto de dividirnos como ningún otro.

A principios de los años 80, el IBGE sigue vacilando sobre el tema. Había presiones internas y externas. Lucia Oliveira, Rosa Porcaro y Teresa Costa, por ejemplo, los investigadores de la agencia, enfrentan obstáculos para divulgar la investigación que demostró la importancia de la raza como un principio de clasificación en la sociedad brasileña.
Abdias do Nascimento, en 1983, todavía tenían que insertar en el PL 1332, la primera de las acciones compensatorias en beneficio de la población negro, lo que requiere el artículo IBGE "que se incluirá en todas las encuestas, estadísticas y censos, el artículo del color / raza o el origen étnico ". Esto fue en el momento de Abdías, cuyo mandato no sirve como referencia para la clase de sonrisa y un abrazo negro negro en marcos alemanes.

Data Folha, IBOPE, etc. debe prestar atención a lo que decía Theodor W. Adorno, en una conferencia de 1968: "Es posible que, en determinadas circunstancias, se ven exactamente como los fenómenos supuestamente opacos cara y pueden llevar a conocimiento social extraordinariamente relevante" (Introducción a la sociología São Paulo:.. UNESP, 2008, p 74) .

Fuente: Írohín

martes, junio 25

La encuesta comparada Barómetro de las Américas demostró que en Uruguay se discrimina en los hechos más de lo que declaran los ciudadanos


NACIONAL - SEGÚN INFORME

Ser mujer, negro o hijo de madre con poco estudio repercute en los ingresos

Ser mujer, ser afrodescendiente y ser hijo o hija de una madre con un bajo nivel educativo en Uruguay implicará estar relegado en materia de ingresos y educación. Este escenario se desprende de la encuesta comparada de opinión pública Barómetro de las Américas, un trabajo del Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP por su sigla en inglés), coordinado por la Universidad de Vanderbilt, en Estados Unidos.



El informe para Uruguay se presentará hoy a las 11 horas en Alianza Cultural Uruguay- Estados Unidos. El trabajo estuvo a cargo de las doctoras en Ciencias Políticas Rosario Queirolo y Fernanda Boidi, ambas docentes de la Universidad de Montevideo.

Según la encuesta, realizada en marzo de 2012, existen tres características de las personas que influyen directamente en la desigualdad. Son elementos que hacen que los ciudadanos tengan menos años de educación y menos ingresos: el género, el color de la piel y la educación de la madre. Estas características determinan que los hombres ganen más que las mujeres y las personas de raza negra tengan menores ingresos que las de tez blanca. También generan mejores sueldos las personas cuyas madres recibieron más años de educación. 

El informe establece que incluso a iguales niveles de formación, la brecha de desigualdad persiste. Para la investigadora Rosario Queirolo, “eso es lo fuerte, lo determinante”. En el caso del género y el color de la piel, la politóloga no tiene dudas de que “se debe a la discriminación”. 

Agregó que “hay una transferencia intergeneracional”, y por eso es la madre quien define esa transferencia.  Los datos de la encuesta comparada muestran la misma situación para todos los países de América.

El crecimiento económico del continente en los últimos años ha permitido disminuir la desigualdad en algunos países. Los casos de Brasil y Honduras son prueba de este descenso, pero en ningún lugar se ha podido erradicar la situación. En los países con menos niveles de desigualdad incluso ha aumentado o se mantuvo. 

Desde el 2007 en adelante, la desigualdad se ha reducido en Uruguay. Pero si se toman las últimas dos décadas la desigualdad creció. El índice de Gini, que mide la distribución equitativa de los ingresos en una escala de 0 a 100, siendo 100 la desigualdad perfecta, marcaba 40 para Uruguay en 1992. Este número fue subiendo paulatinamente y se ubicó en 2010 en 45,3. En el año 2007 hubo un pico de 47,6, y fue descendiendo en los tres años siguientes.

“Haz lo que digo, no lo que hago”
La encuesta realizada para este estudio preguntaba: “¿Alguna vez se ha sentido discriminado, o sea, tratado peor que a otras personas, en los siguientes lugares?”, y a continuación enumeraba: oficinas de gobierno; el trabajo, cuando ha buscado trabajo o la escuela; y lugares públicos. 

Del total de los encuestados uruguayos, el 23,4% sintió que fue discriminado en alguno de esos sitios. Esta cifra está por encima del promedio en el continente. El país en el que los ciudadanos dicen haberse sentido más discriminados es Trinidad y Tobago (37,5%), y Venezuela el que menos (9,9%).

Por otra parte, la encuesta abordaba una serie de preguntas que relevan cómo se ven determinadas actitudes que conceptualmente se pueden definir como discriminatorias. Sobre este aspecto, la investigadora Fernanda Boidi dijo: “Nos declaramos mucho más iguales de lo que los números sugieren que somos”. Según la politóloga, esta aparente disociación entre los datos objetivos y las percepciones de la opinión pública puede explicarse con la frase “haz lo que yo digo, no lo que yo hago”. 

Boidi afirmó que a nivel de actitudes declaradas la población se muestra tolerante y abierta a las acciones afirmativas y la inclusión por medio de cuotas raciales y de género. Pero “en los datos, la gente vive la discriminación” y Uruguay “no es donde se vive menos”, sostiene.

Menos machismo
Ante la consulta de si los hombres deberían tener prioridad para conseguir trabajo, Uruguay es de los países más opuestos a esta idea, solo superado por Canadá y Estados Unidos. El 63% de la población está “muy en desacuerdo” con la prioridad laboral para los hombres, y el 10% está “muy de acuerdo”. 

También es el país americano que rechaza con más énfasis la creencia de que los hombres son mejores líderes políticos que las mujeres. Ese dato se manifiesta a través de las respuestas a dos preguntas: “¿Cree usted que sería más corrupto como político: un hombre, una mujer o ambos por igual?”: el 75% de los uruguayos piensan que ambos por igual. El 24% sostiene que los hombres serían más corruptos, y el 1% que las mujeres.

La otra pregunta que demuestra una aceptación a la participación política de las mujeres apunta a la conducción de la economía nacional, un rol tradicionalmente identificado con los hombres. Casi el 70% de los uruguayos dice que “no le importa” si el ministro de Economía es mujer u hombre. Los que aprueban la gestión de una mujer son el 22% y la de un hombre, cerca del 8%. 

Para Queirolo, “esto políticamente es un dato bastante poderoso para las mujeres”, y significa que “los uruguayos claramente tienen una tendencia mucho menos machista que otros de la región”.

La investigadora atribuyó esta realidad a que Uruguay “en general ha incluido a las mujeres antes que otros países de la región en derechos sociales y políticos” y “eso va permeando y se va generando una cultura menos machista y más igualitaria en ese sentido”


Organización Social Salvador